Mecanismos de privacidad y anonimato en redes

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El pasado 17 de mayo en el Centro de Docencia Ing. Gilberto Borja Navarrete, se realizó una mesa de diálogo sobre redes anonimizadoras, privacidad en la red, y uso de las herramientas Tor y Tails, en el marco del reposicionamiento del Laboratorio de Investigación y Desarrollo de Software Libre (LIDSOL) de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional Autónoma de México

Publicado originalmente en Junio de 2017, en el Portal de Comunicación de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional Autónoma de México

Por: Aurelio Pérez-Gómez

Fotografía: Eduardo Martínez Cuautle

Para el profesor Gunnar Wolf del Instituto de Investigaciones Económicas (IIE-UNAM) y coordinador de esta primera mesa-reunión, se buscó intercambiar opiniones con especialistas en redes, tanto del espectro tecnológico, social, cultural y académico, con objeto de generar un proyecto de investigación sobre el uso de herramientas que ayuden a conservar el anonimato en la red y fomente la libertad de expresión.

 

En su presentación, el estudiante Paul Aguilar del equipo de LIDSOL dijo que el Proyecto Mecanismos de Privacidad y Anonimato en Redes se convertirá en una de las principales líneas de investigación.

LIDSOL, detalló, es un espacio que impulsa la investigación y desarrollo de tecnologías libres, mediante proyectos que busquen el progreso y la mejora de la sociedad. “Vivimos en un mundo que está conectado las 24 horas del día y estamos dando o proporcionando información de nosotros todo el tiempo, lo cual vulnera nuestras seguridad y libertades”.

En esta primera etapa del proyecto, que considera a la privacidad y al anonimato de forma general, se basa en la red Tor (no muy utilizada en México y que ya cuenta con 4 nodos), la cual implementa el famoso onion routing y cuyo objetivo es cambiar el modo de enrutado tradicional, para mantener la integridad de la información y de los datos de identidad. “Sabemos que existen otras tecnologías y estamos abiertos a cualquiera que nos ayude a realizar nuestros objetivos, el proyecto no es excluyente”.

Marco Ruano, también de LIDSOL, precisó que existen muchas ideas sobre la privacidad y la protección de nuestra identidad mediante una anécdota de Glenn Greenwald: cuando le argumentan que pueden ver toda su información, ya que no tiene nada que ocultar; él les propone que le envíen en un correo todas las cuentas y claves de correos y archivos; hasta el día de hoy, nadie las ha enviado.

Informó que muchos de los navegadores están programados para que archiven nuestras contraseñas, búsquedas, cuentas de correo, nombres de amigos y correos; en suma, mucha información de nuestros hábitos y costumbres en el internet. Cuando te pregunta si quieres guardar tu contraseña, estás compartiendo tus datos con el operador del navegador, quien a su vez puede hacer uso discrecional de estos. “Lo mismo sucede con los celulares android, cuya geolocalización activada implica que además de robar información comunica dónde te encuentras. “Esta fuga de datos pone en riesgo nuestra seguridad y vulnera nuestra identidad y derechos”.

Asimismo, indicó que existe un convenio de inteligencia Five Eyes, integrado por Australia, Canadá, Nueva Zelanda, Reino Unido y Estados Unidos, el cual surgió como respuesta a la prohibición de sus constituciones para espiar a sus ciudadanos. “Dichos países lo justifican como colaboración de inteligencia y de interés nacional, pero en realidad nadie sabe qué hacen con esa información. Gracias a las filtraciones de Edward Snowden se supo de éste y otros convenios similares en el mundo”.

Declaró que el anonimato en la red es fundamental para los periodistas, quienes puedan intercambiar informaciones comprometedoras y delicadas de manera segura, ya sea para denunciar un delito, crimen o actos de corrupción.

Proteger la información, difundir sus beneficios y fomentar su uso en la comunidad son algunas razones del proyecto: “Uno de los primeros consejos que damos es separar tu identidad real de la virtual, a través de la red Tor”, concluyó Marco Ruano.

Juliana Guerra de Derechos Digitales comentó que la idea inicial del proyecto se relaciona con la necesidad de los países latinoamericanos, cuyos contextos políticos y sociales son tan complicados de defender sus derechos en la red, por lo cual es fundamental participar” en la creación de infraestructura que nos ayude a protegerlos y ejercerlos”.

Opina que es una buena oportunidad para vincular a las academias, centros y laboratorios de investigación para fomentar el desarrollo de conocimiento y de pensamiento desde los países donde normalmente hemos consumido tecnología generada en otras latitudes.

A su vez Salvador Alcántara, vicepresidente de Wikimedia, contó que hace once años, al entrar a colaborar en Wikipedia, no se hablaba de licencias libres, “las cuales eran disruptivas y muy mal entendidas, tanto que llegué a tener discusiones con abogados o políticos, quienes afirmaban que estas licencias no existían, ya que fueron desarrolladas por un abogado americano en base a una concepción teórica ajena a nuestro contexto jurídico; lo cual es una mentira porque nuestras libertades jurídicas-civiles y de derechos de autor nos permiten hacer uso de ellas”.

Afirmó que en nuestro país se invierte mucho dinero en software espía, así lo demuestran WikiLeaks o México Leaks: Jalisco (748 mil euros) y Puebla (428 mil) pagaron por sus servicios a Hacking Team, compañía italiana que vende herramientas de vigilancia e intrusión ofensiva a gobiernos, agencias de aplicación de la ley y empresas”.

Dicha práctica, agregó, se está generalizando: se espía a activistas de todo tipo o periodistas. Para encarar a esta realidad, es necesario crear nuevos modelos de trabajo y de interacción en el internet que nos permitan ejercer nuestros derechos y proteger nuestra integridad”.

Jacobo Nájera, investigador de Enjambre Digital, describió los tres momentos que ha vivido el internet: en sus inicios como un producto netamente militar; después una etapa colaborativa entre gobiernos, universidades y empresas; y el actual, que comenzó en el 2000, focalizado en la mercantilización del medio y de la información.

Raúl Ornelas del IIE-UNAM, sostuvo que la tecnología no es un producto neutro, al cual se le dé un buen o mal uso. “Desde su origen cada nuevo desarrollo tecnológico tiene un objetivo que pueden ser la explotación o dominio del pueblo, como el internet que fue un adelanto militar. Por eso, les digo a los ingenieros que cada nuevo descubrimiento deben considerarlo como un elemento estratégico de cambio en nuestra sociedad”.

También comentó que los gobiernos en el mundo, a diferencia de lo que la propaganda nos plantea cada día, no se están haciendo más democráticos, como China, Turquía,los Estados Unidos o nuestro propio país.

Lamentó que en México, la mayor parte de la población vive en el analfabetismo digital con pocas posibilidades de acceder a la tecnología y al conocimiento: “Debemos de atacar y romper con ese paradigma, ya que no podemos quedarnos en nuestra realidad hipertecnológica y buscar soluciones que sólo sirvan para nuestro grupo de amigos o colegas”.

Finalmente, recalcó que la preocupación por el anonimato no es porque se tenga algo que esconder, el problema es que el espionaje es una fuente de ganancias económicas (hábitos de consumo) y de medios para el control social (ideas políticas).

Participan en el proyecto: Sandino Araico, experto en redes y presidente de la empresa 1101; Gina Gallegos, profesora de la Sección de Estudios de Posgrado e Investigación de la Escuela Superior de Ingeniería Mecánica y Eléctrica Culhuacán y, por parte del equipo de LIDSOL los alumnos Emilio Cabrera, Yesica Navarro, Víctor González, y los docentes Ricardo Beltrán y Juan Carreón.

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